OPERACIÓN "AFGANISTÁN 2008"

En marzo de 2008, se recibió el llamamiento para enviar ropa y víveres a Afganistán, aprovechando la presencia de uno de nuestros parroquianos por aquellas tierras. Se trataba de paliar en lo posible el crudo invierno por el que estaba pasando su población, y que estaba produciendo gran cantidad de víctimas simplemente por carecer de las protecciones más básicas contra el frio.

 

Inmediatamente se recogió el testigo y se organizó un grupo de trabajo para difundir esta petición, que gracias a Dios cayó en tierra fecunda y enseguida empezó a dar fruto. En muy poco tiempo se consiguió tener listo un cargamento, debidamente identificado, pesado y empaquetado para que pudiera ser transportado adecuadamente.

La eficacia con que se organizó esta tarea es digna de recordarse, así como el trabajo voluntario de tantas personas que participaron en una u otra fase de este proyecto.

 

 

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La ayuda humanitaria llega a su destino: carta de Luis García Almenta, desde Afganistán

 

"Queridos amigos:
 
Cheshmeh Khãni es un pequeño pueblo 20 kilómetros al sur de la base de Herat, a sólo un kilómetro del punto donde hace tres años se produjo un fatal accidente de helicóptero, en el que murieron 17 compañeros míos. Justo en ese punto se hizo un monumento que honra su labor. Está en medio de la nada, aunque ahora ese trocito de desierto ha dejado de ser un insignificante lugar para convertirse en territorio español, ya que ondea nuestra bandera. Los nombres grabados en piedra de estos 17 soldados que dieron su vida por España han quedado como la permanente contribución de nuestra nación a la paz de este castigado país. 
 
A pesar del desgraciado accidente, la labor de ayuda de nuestros soldados a Afganistán continuó después de muertos ya que un pago de cincuenta euros mensuales para mantener cuidado y limpio el monolito español, da sustento a varias familias de la aldea cercana.
 
Este crudo invierno en Afganistán ha dado vida a miles de historias trágicas, cada una personalizada en una familia, en las que se contaron los muertos por centenares, al igual que las amputaciones de manitas o pies de niñitos, o las igualmente trágicas muertes de cientos de cabezas de ganado, único sustento de muchos pueblos. Este es el caso de Cheshmeh Khãni, donde la casi desaparición del ganado les ha dejado en la más absoluta pobreza y desesperación.
 
Ayer me llamaron de Afganistán dándome la esperada noticia de que por fin ha llegado el cargamento de ayuda humanitaria que con tanto cariño, empeño y trabajo organizasteis desde la parroquia. Y la providencia ha hecho que sea a este pueblo del que os he hablado, a donde se dirija vuestra contribución, donde todo será bien venido, a la espera del siguiente invierno.
 
Demos gracias al Señor por la oportunidad que nos ofreció de poder dar con amor lo que no sobraba, a otros que no tienen nada.
 
Un fuerte abrazo a todos.
 
Luis"