EXAMEN DE CONCIENCIA PARA ADVIENTO
Algunas virtudes que Jesús viene a enseñarnos
Humildad
Perdón, Señor, porque no asimilo tu humildad en mi vida. Perdón por mi soberbia.
Perdón por mi egoísmo; por estar volcado en mí y en mis cosas, en mis intereses.
Perdón por mi amor propio, mi orgullo, mi vanidad, mi autosatisfacción.
Perdón por mi afán desmedido de aprecio y estima.
Piedad
Perdón, Señor, por descuidar la vida de piedad y trato íntimo contigo.
Perdón por mi desgana, apatía y omisiones en la oración.
Perdón por no cultivar con esmero y delicadeza mi vida de piedad.
Perdón por mis negligencias en la práctica de los sacramentos.
Perdón por mi falta de auténtica conversión y encuentro cálido contigo perdonador en la confesión.
Perdón por mi remisión en participar intensamente en el sacrificio de la Eucaristía.
Perdón por mi olvido de de vida eucarística, de adoración y de intimidad en el sagrario.
Perdón por no darte el lugar que te corresponde en mis pensamientos, mis obras y mi vida.
Amor
Perdón, Señor, por no amarte con todo mi ser en bloque como el fin primero de mi cariño.
Perdón por no derramar ese amor en los hermanos.
Perdón por no amar como tú, universalmente, indiscriminadamente, sin exclusiones.
Perdón por mis faltas contra la caridad, por mis críticas, murmuraciones y tal vez difamaciones.
Perdón por mis faltas de servicialidad y disponibilidad.
Perdón por mi indiferencia ante los que sufren y los necesitados. Ante el dolor de los demás.
Perdón por no sentirme corresponsable de las injusticias y de los males del mundo.
Perdón por no socorrer a quienes padecen en el cuerpo o en el espíritu en la medida de mis posibilidades.
Perdón por no verte en el hermano doliente.
Mansedumbre
Perdón, Señor, por no ser fuente de paz, serenidad, cordialidad.
Perdón por sembrar rencillas, por mis impertinencias y salidas de tono.
Perdón por mis impaciencias y mis ataques de ira, por mi carencia de comprensión.
Perdón por no ser indulgente con los defectos ajenos.
Perdón por mi resistencia al perdón, a la reconciliación y al olvido de las ofensas.
Desprendimiento y pobreza
Perdón, Señor, porque ni vivo ni estimo la pobreza.
Perdón por mi afán desmedido de tener y aumentar lo que poseo.
Perdón por considerar las cosas como mías exclusivamente.
Perdón por no ofrecer al mundo y a la sociedad el testimonio de la pobreza evangélica.
Castidad
Perdón, Señor, por mi infidelidad a las exigencias que suponen un corazón y un cuerpo consagrado a ti.
Perdón por no vivir la pureza y limpieza de una entrega a tu amor total y totalizante.
Perdón por el olvido de que mi cuerpo es templo vivo del Espíritu Santo.
Perdón por mis indelicadezas en pensamientos, palabras y obras.
Perdón por mis chabacanerías, groserías y vulgaridades.
Sumisión y obediencia
Perdón, Señor, por no buscar apasionadamente tu voluntad sobre mí.
Perdón por mis aficiones desordenadas que impiden la disponibilidad ante tus designios.
Perdón por mis rebeldías a tus inspiraciones.
Perdón por no ver en el sometimiento a tu voluntad la imitación más exacta de lo que fue tu nacimiento, tu vida y muerte.
Perdón, Señor, por no seguir las enseñanzas y el ejemplo que me ofreces en tu Navidad.